Ir al contenido

Tu cuerpo no solo reacciona a lo que comes, sino también a cómo estás viviendo. Y cuando estos factores no están en equilibrio, es normal que aparezcan sensaciones de hinchazón incluso aunque estés intentando hacerlo “todo bien”.


Por eso, en muchos casos, seguir restringiendo más la alimentación o haciendo dietas más estrictas no solo no ayuda, sino que puede aumentar la sensación de desconexión y malestar con el propio cuerpo. A veces, el camino no es hacer más, sino empezar a entender qué está pasando realmente para poder cambiarlo desde un lugar más consciente y sostenible.

La clave de todo el proceso es entender que tu relación con la comida marca una diferencia abismal en todo esto. Te lo digo yo que he tardado 17 años en conectar de nuevo con mi cuerpo desde una forma saludable y sana. Me di la licencia de probar un tipo de alimentación que en su momento era muy criticada por ser restrictiva. A día de hoy es bastante recomendada. Te lo digo yo, que pasé muchos años comiendo bajo en calorías y 5 veces al día sin sentirme realmente contenta con mis platos. Que fui tema de conversación entre el grupo de amigas cuando no estaba porque era una extremista. Y empecé a ser "la probrecilla" cuando empecé a compartir que tenía intolerancias. 

Te lo dice alguien que entiende lo que es no ser comprendida. Sé lo que es no sentirte a gusto con tu cuerpo mientras te dicen "pero si estás estupenda". Lo sé porque tengo dismorfofobia y a día de hoy peleo con algunas mañanas en las que me veo y no me siento cómoda con mi cuerpo, pese a saber que tengo un cuerpo saludable y maravilloso. 

Calificación
0 0

No hay comentarios por ahora.

para ser el primero en comentar.